Domingo, 16 Diciembre 2018

Nada de esto fue un error

Editorial. Los representantes de Cambiemos ya no gastan recursos comunicacionales para evitar mostrar su verdadera cara, el rostro de la crueldad. 

1 – Vidal y el cierre de escuelas.

La gobernadora de Buenos Aires se preguntó frente a miembros del Rotary Club: “¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la Provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?”. Simpatizantes de Cambiemos justifican esta declaración diciendo que la prioridad son los jardines de infantes en lugar de universidades públicas, pero la verdadera connotación del mensaje pasa por otro lugar.

Cambiemos no concibe dentro de su ideología la movilidad social, la posibilidad de que el hijo de un obrero sea profesional. Para ellos el que nace pobre tiene que morir pobre, más allá de que en campaña y en los famosos timbreos les digan que están haciendo todo lo posible para mejorarles la vida. La concentración de la riqueza no se basa solamente en la acumulación por parte de los poderosos, sino que se necesita que los que no tienen nada cada vez tengan menos, y así aumentar la brecha. 

Y no es casual, no es un acto fallido la declaración de la gobernadora de Buenos Aires. El cierre de las escuelas rurales del delta del Paraná deja fuera del sistema a decenas de chicos que viven en las islas y que no van a ir a otra escuela porque no tienen las posibilidades reales de hacerlo. El cierre de los institutos superiores técnicos y profesorados dificulta que los estudiantes puedan terminar sus carreras, porque no es sólo dejar de ir a un instituto para ir a otro; es la plata que sale moverse dentro de la ciudad para llegar a cursar, son los horarios que dejan de combinar con el trabajo, es el hacinamiento en aulas con el único fin de reducir el personal docente, que se queden sin trabajo, y que los trabajadores se vuelvan cada vez más pobres, así los ricos son cada vez más ricos.

2 – Larreta y el exterminio de los cartoneros.

El jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dijo en un mitin con vecinos que la única manera de lograr que no haya cartoneros es que no haya cartón. Ya no es la excusa del cuidado del medio ambiente y la separación en origen lo que aparece en el discurso oficial, sino que es el exterminio de esas personas que molestan a la clase alta (y clase media que se cree poderosa) que vive en la Capital Federal. “Si no hay cartón no hay cartonero” es la simplificación más banal que puede existir para solucionar el problema de la pobreza. Fe de erratas: no está en la agenda de Cambiemos solucionar el problema de la pobreza, como mucho se proponen esconderla, porque si los pobres dejan de ser tan pobres los ricos dejarían de ser tan ricos.

3 – Macri y las tarifas.

El presidente de la Nación realizó un acto histórico: vetó la ley que retrocede el aumento de las tarifas de servicios públicos antes de que sea aprobada en el Senado. Según una nota publicada en Página 12 el 31 de mayo, las subas acumuladas en los servicios de luz y gas desde diciembre de 2015 promedian 1295 por ciento, y llegarían a fin de año a completar 1768 y 1519 por ciento, respectivamente. Como si fuera poco, junio comenzó con un nuevo aumento de combustibles, mostrando el fracaso que generó la desregulación de ese mercado, del cual el ministro de Energía es socio, y la debilidad que tiene el Gobierno Nacional a la hora de hacer acuerdos con las empresas, ya que semanas atrás publicitaron con bombos y platillos el congelamiento de los combustibles por dos meses. Entrado el invierno, apareció el deshielo.

¿A qué recurrió el presidente para justificar el veto a la ley de tarifas? Al golpe bajo, como es característico: “para retroceder los aumentos de tarifas había que suspender la Asignación Universal por Hijo, las pensiones por discapacidad y parte de las jubilaciones”. Para el gobierno, somos los ciudadanos de a pie los que tenemos que pagar el costo total de lo que consumimos, a pesar de que organismos internacionales afirmaran que Argentina se encontraba por debajo de la media mundial en materia de subsidios. Somos los ciudadanos de a pie los que tenemos que hacer el sacrificio para que las empresas puedan recaudar de manera exorbitante. Somos los ciudadanos de a pie, mientras esperamos la revolución de la alegría y la lluvia de inversiones, los que tenemos que volvernos más pobres para que los ricos puedan ser más ricos.

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