Domingo, 16 Diciembre 2018

Microclericalismos

Carta de lectores. Escribe Román I. Cáceres: "El laicismo es la base de una convivencia respetuosa con todas las creencias".

Con las luchas feministas hemos aprendido a observar atentamente nuestras prácticas y actitudes cotidianas. En este sentido, aparece el concepto de micromachismo, es decir aquellas conductas masculinas que sobreponen la autoridad de los hombres por encima de la de las mujeres; son tiranías cotidianas, un tipo de violencia blanda e invisible, de baja intensidad. Para evitar estas conductas, lo que se propone es observarnos cotidianamente, ver por qué hacemos lo que hacemos y así tratar de cambiar para ir logrando, entre todos, una mejor sociedad.

Ahora quisiera aventurar otra definición que es la de microclericalismos. Cotidianamente, desde espacios que se suponen neutros en materia religiosa aparecen manifestaciones que implican la preponderancia de la religión mayoritaria sobre el resto. Desde la presencia de símbolos religiosos en los espacios estatales - escuelas, hospitales, espacios del poder judicial, oficinas públicas - hasta la realización del Tedeum en las fechas patrias o que las fechas de festejos de la ciudad sean las de la santa patrona y no - por ejemplo - la fecha de fundación.

En estos días, se distribuyó la invitación a los festejos oficiales del 60º Aniversario de la E.E.S.O. Nº 217 - la “Escuela de Comercio”, como la conocemos todos -, en la que se puede leer “Sábado 13, 18 hs.: Misa de acción de gracias por el 60º Aniversario de la Escuela y por el descanso de las almas de los alumnos y personal”. Esto es una clara muestra de los microclericalismos que mencionábamos. La educación pública argentina tiene desde 1884, con la sanción de la Ley 1420, un carácter laico que la ha distinguido. El laicismo, lejos de ser un arma contra tal o cual religión, es una garantía del respeto del Estado a la conciencia individual y es la base de una convivencia respetuosa con todas las creencias.

El clericalismo no se sustenta sólo en la manutención económica de algunos sacerdotes y obispos, el clericalismo se sustenta en gestos que hacen al poder simbólico de la religión mayoritaria. Al estar tan naturalizados estos eventos religiosos, nos parece que está bien que así sean, que no es tan grave. Son pequeños gestos, es cierto, pero si queremos avanzar hacia una sociedad más tolerante, amplia y que garantice la libertad de conciencia, debemos remarcar estas actitudes y tratar de evitarlas porque son las que perpetúan el statu quo.

Con los microclericalismos ocurre igual que con los micromachismos. Debemos observarlos y tratar de sacarlos de nuestra cotidianeidad para construir una mejor sociedad donde prime la libertad de conciencia y la tolerancia.

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