Domingo, 12 Julio 2020

Las Mil Marga y Una Más – Momento Inicial – Exorcismo y casamiento

Marga d’Andurain es una de las mujeres más fascinantes de la historia del siglo XX. Apasionada, ambiciosa, emprendedora, temeraria, viajera, triple espía, traficante, falsa condesa, aventurera, casada, amante, divorciada y vuelta a casar con el mismo hombre, viuda, prisionera en Arabia, sospechada de varias muertes en Oriente y Occidente, desaparecida. Todo en una misma persona: las Mil Marga y Una Más. Una mujer singular que sólo fue fiel a sí misma.

Aquella niña, nacida el 29 de mayo de 1893, en el seno de una rica familia de la burguesía de Bayona, en el País Vasco francés, fue registrada con el nombre de Jeanne Amélie Marguerite Clarisse. Desde pequeña mostró una conducta que no se ajustaba para nada a las rígidas normas de una época y una clase social, lo que quedaría evidenciado en sucesivas expulsiones de los selectos colegios religiosos donde fuera enviada.

Los Clarisse creyeron que la chica estaba loca o bien endemoniada. Como fervientes católicos que eran, optaron por la segunda probabilidad y decidieron que debía ser exorcizada. La ceremonia se llevó a cabo en la Catedral de Bayona y ante el célebre “vade retro Satanás”, la jovencita soltó una sonora carcajada en la cara del cura. Acobardados, los padres apelaron a un nuevo internamiento, esta vez en el colegio de las Ursulinas, en Guipúzcoa, donde finalmente terminó su educación con excelentes calificaciones, menos en conducta, claro está.  Fue en ese lugar donde comenzó a ser llamada Marga.

Hacia 1909 conoce a un primo lejano, Pierre d’Andurain, doce años mayor que ella, se enamora y se casa en febrero de 1911 para regocijo de su madre - apurada por conseguirle marido y que así sentara cabeza - y preocupación de su padre, pues este d’Andurain –perteneciente a una familia de abolengo, pero sin dinero - no tenía una posición ni profesión. Así las cosas, la dote de Marga fue dividida en dos fracciones: una parte al momento del casamiento y otra por si un día decidía divorciarse, hecho por entonces impensado dentro de la clase y creencia religiosa de los Clarisse. A partir de su matrimonio, será por siempre conocida como Marga d’Andurain.

Pierre d’Andurain, ayudado por las dos familias, pone proa a la Argentina, la tierra donde tantos vascos habían encontrado la fortuna. Su intención era criar caballos de polo y se establece en estas pampas. Meses después, ya en 1912, viajó Marga con el pequeño hijo de ambos, Jean Pierre, a quien llamaban Pío. Al llegar, encuentra a su marido establecido en un campo con caballos, vacas y ovejas. El sueño de cualquier abuelo vasco. Pierre era asistido por peones criollos con los cuales compartía el mate, el asado, la guitarreada.  Marga fuera de arreglar la casa, concurrir a alguna jineteada, contemplar las puestas de sol en la infinita llanura, fue presa de la nostalgia. Para colmo de males, Pío enfermó y según las propias palabras de su madre, “un pequeño insecto puso sus huevos en el oído izquierdo del niño y las larvas al eclosionar destruyeron los conductos semicirculares” afectando las circunvoluciones cerebrales. El médico les aseguró que Pío nunca sería normal. Pierre y Marga no solamente no consiguieron hacer fortuna en la Argentina, sino que se gastaron sus ahorros.

El 4 de agosto de 1914 comenzó la Primera Guerra Mundial y Pierre vendió todas sus pertenencias para regresar a Francia, a combatir por su patria. Marga se sintió aliviada, por fin podría abandonar ese lugar donde se había sentido desterrada.

Posteriormente: Las Mil Marga y Una Más – 2° Momento - Regreso a Francia y servicio de inteligencia

Jorge A. Cáceres.

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