Domingo, 12 Julio 2020

Las Mil Marga y Una Más – 3° Momento - Palmira y la Meca 

Marga d’Andurain es una de las mujeres más fascinantes de la historia del siglo XX. Apasionada, ambiciosa, emprendedora, temeraria, viajera, triple espía, traficante, falsa condesa, aventurera, casada, amante, divorciada y vuelta a casar con el mismo hombre, viuda, prisionera en Arabia, sospechada de varias muertes en Oriente y Occidente, desaparecida. Todo en una misma persona: las Mil Marga y Una Más. Una mujer singular que sólo fue fiel a sí misma.

Anteriormente: Las Mil Marga y Una Más – 2° Momento - Regreso a Francia y servicio de inteligencia

Ya en esta ciudad de Siria, Marga encontró un hotel muy venido a menos, con una vista excepcional a las ruinas y decidió comprarlo, pero el dinero no le alcanzaba. Entonces, recordó una cláusula de su dote y se divorció de Pierre d’Andurain con lo que consiguió la suma adicional estipulada en caso de divorcio. El hotel se convirtió en el más lujoso del país y, al ser un lugar obligado de paso, en una empresa floreciente. Marga lo bautizó como Zenobia Hotel, por el nombre de una reina árabe. 

Allí escucha hablar a los beduinos, que se detenían en el oasis de la ciudad, de la peregrinación a la Meca. Entonces, tuvo la estrafalaria idea de ser la primera mujer europea en llegar a ese lugar, una empresa no exenta de peligros. Para ello se convierte al islam y se casa con Soleiman, un humilde beduino. Él sería el pasaporte para cumplir su sueño. Le paga a Soleiman para realizar ese matrimonio blanco, vale decir, sin intimidad alguna entre los contrayentes. El pobre Pierre no la contradice y queda a cargo del hotel.

Marga, en compañía de Soleiman, inicia la peregrinación y al llegar a Yida, en Arabia Saudita, es interrogada. Allí descubren que es alguien con casi nulos conocimientos del islam, una infiltrada, y es trasladada cautiva a un harén. Luego es sacada de allí por mala conducta y reubicada en un palacio. Mientras tanto, había trabado amistad con el Cónsul francés Roger Maigret y su hijo porque con algo necesitaba entretenerse, según contó. 

Soleiman no llega a la Meca y vuelve a buscarla, decidido a consumar su matrimonio. Ante la insistencia del beduino, Marga le dio una pastilla de Kalmine – un analgésico y antiinflamatorio en uso por ese tiempo - con un vaso de agua para calmar los ímpetus carnales del árabe. Aparentemente, también lo ayudó con una dosis de estricnina porque Soleiman cayó casi seco, pero antes de morir la acusó de envenenarlo. Cuando la policía fue a buscarla, encontró a Marga en una habitación en compañía del hijo del Cónsul. Entonces, recibió la doble acusación, de asesinato del esposo y adulterio. Dos delitos que según la ley coránica se pagaban con la muerte de la culpable. 

La intercesión del Cónsul francés la salvó de la ejecución. Le retiraron el pasaporte y debió volver a Francia, donde movió contactos hasta obtener uno nuevo y regresó a Palmira en 1935. Allí nuevamente se casó con el fiel Pierre.

Una noche, Pierre d’Andurain fue asesinado de diecisiete puñaladas en cercanías del hotel. Nunca se aclaró su muerte. Marga decidió decirle adiós a Palmira y volver a París en 1937. De Pierre dijo que fue su verdadero esposo, su gran compañero y amigo, el único que la amó de verdad.

Posteriormente: Las Mil Marga y Una Más – Momento Final - La II Guerra Mundial y su muerte

Jorge A. Cáceres.

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